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viernes, 21 de agosto de 2020

Pluma Libre en Agosto 2020 (Free typing on August 2020)

Quizá arengado por las nostalgias que trae consigo una copa de vino tomada en solitario una noche de viernes en cuarentena por este COVID-19, entre mi imaginación y mis recuerdos, alumbraron este relato:

Se trataba de la amiga de una prima de una compañera de aquellos años de bachillerato, que había decidido acompañar a su "amigis" desde la costa del pacífico de los Estados Unidos a este pedacito de tierra en el mapa llamado República Dominicana...

Cuando mi amiga del colegio nos presentó a su prima y su amiga “de los países”, mi primera impresión no fue para nada fuera de lo ordinario... Claramente influencienciadas por aquella amiga del colegio, ambas se presentaron con un cierto dejo de realeza por esto de venir "de fuera", hablar inglés y entender poco español...

De inmediato, mi amigo "J" dijo, dirigiendose en voz baja hacia el grupo de compañeros masculinos alli reunidos, que le gustaba "la rubia", refiriéndose a la prima de nuestra compañera de clases y dadas sus condiciones de galán del curso, entendimos que no había caso en disputarle el privilegio que su ego le atribuía...

Vale decir que mi presencia allí se dió por pura coincidencia y sin yo tener ninguna intensión premeditada de estar en ese lugar. De hecho, como supuestamente yo pertenecía al grupo de los "Cerebritos" del cole --"Nerds", así lo popularizaron pocos años más tarde--, ninguno me consideró con oportunidades ante ninguna de las dos “sobrinas” del Tío Sam que decidieron agotar sus vacaciones en estos predios del caribe (aun no sé porque se asume que gustar de ciencias físicas, matematicas, historia y geografia se riñe con las destrezas en el amor), más por algún azar del destino, resultó que hice empatía con la amiguita de la prima aquella...

"Meghan" me dijo que se llamaba.

Recuerdo que a ella siempre le causaba gracia escucharme pronunciar su nombre, como a mí no dejaba de provocarme más risa aun su pronunciación de la palabra "Compota". (A propósito de una invitación que le hicimos a comer un helado. Al parecer ella esperaba algo como una malteada "made in USA" de las que se veían en las historiétas de "Archie y Verónica". Cual fue su sorpresa al recibir en sus manos este helado de coco en el referido potecito!!! --por aquella época el helado "Ajorca’o" o "de fundita" aún no había hecho su aparición en el mercado local).

Lo cierto, es que "Meg" (en eso concluimos las negociaciones sobre cómo le llamaría) y yo iniciamos, sin buscarlo, una linda amistad de verano. 

Resultó asombroso lo rápido que congeniamos a pesar de la barrera idiomática. Me convertí en su "Siri" ("Alexa"  o "Cortana" segun le acomode al lector) e intentaba explicarle de manera resumida todas aquellas expresiones del dominicano "de a pié" que no tienen traducción en ningún otro idioma (incluido el mismísimo castellano).  Para mí resultó un verdadero reto explicarle a esta joven extranjera que visitaba por primera vez un país de habla hispana, las letras y situaciones del merengue "Me tiene chivo" de Bonny Cepeda...

En fin, que apalancándonos en asuntos relativos a la música --el idioma universal de la humanidad--, hicimos de esos dias de vacaciones una religión para vernos al frente de la casa de aquella amiga del colegio que las hospedaba y escuchar de manera alternada temas anglosajones y de habla hispana. 

Fué una de esas noches cuando ella me pidió que pusiera atención a la canción "Stand By Me" (la versión de su autor, Ben E. King) mientras enredaba sus delicados brazos en mi poco ejercitado bicep izquierdo y recostaba su cabeza en mi hombro, permitiéndome apreciar a toda plenitud el olor inolvidable de su copiosa cabellera morena…

En ese justo momento, desde el interior de la casa se escuchó el nombre de mi amiga correctamente pronunciado --no sabía que la madre de mi amiga del colegio manejara tan bien el inglés--.

A pesar de las repetidas llamadas que le hicieron invitándole a entrar a la casa, “Meg”, no soltó mi brazo sino hasta que la canción terminó… Solo entonces respondió:

-      “Ok, Just give me a minute!!!”.


Me miró directamente a los ojos. El ámbar de sus ojos iluminaba todo el lugar.

Entonces se despidió colocando sus labios justo en medio de mi mejilla y mi boca…

Su sonrisa mientras alejaba su rostro del mío acomodando su cabello detrás de sus orejas sin interrumpir la línea de visión entre nuestros ojos, me dejó claro que no fue algo al azar y dijo en el mejor español que pudo:

“Recuérdame cada vez que escuches esta canción…”

 

Eso hago cada vez que veo este video!!!

 


 

 

Pluma Libre en Agosto 2020 (Free typing on August 2020)

Autor: Reynaldo Cruz Rijo

Agosto 2020

 

sábado, 19 de enero de 2019

Mis Memorias LXI: Ese Memorable Primer Segundo Beso (That Memorable First Second Kiss).-


Mis Memorias LXI: Ese Memorable Primer Segundo Beso (That Memorable First Second Kiss).-

Ya a las puertas del medio siglo vivido (a Dios sean dadas las gracias!!!), se hace cada vez mas frecuente el acudir a los recuerdos para evocar esos sentimientos elementales del ser humano que han dado forma a lo que soy. En este ejercicio de recordar el pasado, la edad de nuestros hijos y sus situaciones cotidianas (adolescentes en mi caso), nos lleva aun con mas frecuencia a evocar aquellos años pasados, para hacer ejercicios mentales enriquecedores –no necesariamente con la finalidad de aconsejar, que puede ocurrir, ni de criticar –que también ocurre, sino con la sana intención de comparar situaciones parecidas en épocas diferentes, para crecimiento de las partes involucradas.

El caso que presento en esta ocasión es fruto de fragmentos de conversaciones que, de manera involuntaria, he escuchado entre mis hijas y sus jóvenes amigas; pero que encendieron esa chispa de mis años juveniles que creía ya apagada –donde con lápiz y papel en mano me dejaba llevar por mi imaginación a escenarios románticos y de amores correspondidos. Cuando tenía cierta habilidad con la pluma; pero en realidad éra totalmente inexperto “en la práctica” de besos en los labios..
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Ese memorable primer segundo beso.

¡¡¡Como olvidar aquel día, si aún lo recuerdo como si fuera ayer!!!
Hora de salida del colegio…
Como de costumbre me quedé a esperar contigo que tu madre llegara a recogerte.
Entre el chirrear armónico de las cadenas mientras nos columpiábamos a media marcha y en sentido contrario uno del otro para poder hacer coincidir nuestras miradas, conversábamos sobre cualquier cosa…
Poco a poco la marcha de los columpios fue tendiendo a cero, hasta que decidimos que necesitábamos algo más de privacidad --aunque solo quedaban dos o tres jóvenes más, también a la espera de sus padres.
Nos cobijamos, como solíamos hacerlo, a la sombra de un gran árbol al extremo Este de la entrada principal del colegio… Nos reíamos de cualquier tontería que decíamos…
Entonces ocurrió…

Intentaste recostar tu espalda del tronco y por un error de cálculo en tu aproximación al árbol (Quizá por mirarme atentamente mientras conversábamos) tus pies trastabillaron y en acto reflejo, mi mano derecha buscó presurosa tu brazo para evitar la caída…
Vino entonces usa pausa en el tiempo mientras nos mirábamos fijamente a los ojos. Si bien el momento fue breve –me pareció una eternidad el recorrido de mis ojos a tu cara sin distracción alguna, quedé absorto en la perfecta simetría de tus ojos ámbar, adorablemente enmarcados en tus copiosas cejas hasta anclar mis pupilas en el natural carmesí de tu boca, mientras mi mano derecha recorría todo el sur de tu brazo hasta tus dedos.
Extrañamente después de estar conversando tan animosamente, en unos pocos segundos, nos habíamos quedado mudos…
No sabíamos que decir…
aunque ese mismo silencio nos gritaba a todo pulmón lo que debíamos hacer!!!
Como un joven inexperto y llevándome de las múltiples historias de mis amigos, precipité mi boca hacia tus labios carnosos en un acto casi bárbaro,  cambiando toda el aura mágica del momento, por un exabrupto de ansiedad…
Tus labios no me rechazaron… Con un delicado movimiento hacia atrás, a una velocidad perfecta para no causar la impresión de rechazo, pero llamando la atención sobre lo brusco y poco romántico de mi proceder, tu boca supo acomodar armoniosamente nuestros labios para lograr salvar el momento; pero casi  inmediatamente tu respiración alejándose de mi mejilla daba cuentas del final de ese inolvidable momento… [El Primer Beso!]
Pero ese proceso de alejamiento solo procuró el espacio apropiado de nuestros labios -- a una perfecta “V” de distancia formada por nuestros brazos: mis manos que buscaban acomodarse entre tus sienes y tus mejillas, y  las tuyas que se posaban detrás de mis orejas…
Nuestros ojos volvieron a encontrarse…

Entonces tomaste la iniciativa. Haciendo por pausa el tiempo que tomó ese breve y sensual  parpadeo de tus ojos y dando perfecto cumplimiento a la teoría del 90-10, tus labios recorrieron sin prisa el 90% de la distancia que los separaba de los míos y con un sutil toque de la palma de tus manos detrás de mis orejas me invitaste a completar el recorrido del 10% restante…
Bajo la sombra de aquel árbol nuestros labios se encontraron nuevamente, esta vez ligeramente entreabiertos. Toda mi piel reaccionó como magnetizada al sentir tus manos tras mis orejas, las mías entre sus sienes y tus mejillas, el sabor de tus labios en los míos y debajo de nuestras narices la cálida sensación de nuestra respiración común. [El Primer Segundo Beso!!!]

Inolvidable, Eterno.
Así lo imaginé siempre…
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Debo precisar que cuando en la parte introductoria hablo de invocar al pasado, la cita no es sobre la conversación que escuché, sino más bien, de mi por tanto tiempo adormecido deseo de escribir…

El tiempo que me he tomado para narrar este post, ha sido un oasis, en este convulsionado mundo de la madurez y sus responsabilidades, para sumergirme –aun sea por este corto momento, en uno de mis más atesorados anhelos. 


Mis Memorias LXI: Ese Memorable Primer Segundo Beso -

Reynaldo Cruz Rijo
19 Enero 2019

viernes, 21 de julio de 2017

Letra y Música: All I Ask. -

No sé si les ha pasado, que ante una situación determinada, tienen un montón de ideas en la cabeza, una cantidad enorme de cosas que decir, sentimientos que expresar; pero no encuentran las palabras adecuadas para decir o expresar eso que sienten o quieren decir, es como si tuvieras un nudo en la garganta. Simplemente tienes un bloqueo mental que te inmoviliza todo el cuerpo y mantiene tus labios sin poder articular palabra alguna… y luego de pasada la oportunidad o “ese momento preciso” en que las cosas debieron decirse, solo entonces se deshace el nudo y aparecen de la nada todas aquellas palabras que querías decir y tu cuerpo finalmente responde como esperabas que lo hiciera cuando estabas ‘justo en la base de la ola”…

Pues bien, la pieza musical que presento en esta ocasión contiene justamente las palabras que quise decirle --hace más de 33 años atrás-- a uno de esos primeros amores del colegio en una de esas fiestas caseras tan comunes y sanas de aquellos tempranos años 80…

Cuando la escuché por primera vez, en la virtuosa y envolvente voz de la británica Adele (*), por alguna extraña razón y sin saber aun porqué, asocié dicha canción a aquellos años de secundaria en mi colegio y luego de escucharla un par de veces más (en distintos momentos claro está), me quedó claro que en concreto la estaba asociando a aquel amor de mis días juveniles…

No fue sino hasta que presté la debida atención a las letras del tema, que caí en cuenta que las mismas expresan lo que sentía y quise decirle aquella noche a ese amor de entonces, ya que para muy pocos en nuestro curso era un secreto mis sentimientos hacia ella.  De hecho, en varias ocasiones y de varias maneras se lo expresé. Así que --dado que nunca me rechazó abiertamente-- aquella noche me había preparado mentalmente para hacerle la propuesta –tal cual lo cita el estribillo de la canción…

Pero como dije al principio, aquella noche todo mi ser conspiró contra los impulsos de mi corazón --quizá fue obra del divino creador a sabiendas de lo que me tenía reservado para finales de esa misma década-- y no fui capaz de siquiera de sostener contacto visual directo por un espacio de tiempo más allá del prudente, para evitar que toda la juvenil concurrencia advirtiera lo que de hecho ya sabían.

Hoy, unos 33 años más tarde (a la fecha de la escritura de este post), al escuchar esa canción, cierro mis ojos y dejo que su melodía me transporte a aquellos años mozos, de sentimientos tan puros y nobles.   Satisfecho y realizado con mi matrimonio (obviamente no con la persona de esta historia) y las tres hermosas hijas que Dios me ha concedido la dicha de procrear, al terminar la canción es inevitable que, llevado por aquellos sentimientos de entonces, mi mente juegue con la idea de lo que pudo haber ocurrido si aquella noche hubiese podido poner en mis labios lo dicho en esta canción.

Les dejo con una versión libre (cover) magistralmente interpretada por Stefano Marroco. Esta versión en una voz masculina, ofrece a los ciber-visitantes de este blog una mejor asociación de la pieza musical con la historia indicada arriba.



https://www.youtube.com/watch?v=utNKjspT39I


Añado este otro link en la voz de la interprete original con subtitulos en español. Espero lo disfruten, independientemente de mis motivaciones personales. La sola interpretación del tema es de por sí motivo suficiente para deleitarse...



https://www.youtube.com/watch?v=hOYgqVi_DGI


(*) Adele Adkins (interprete original y co-autora del tema) nació en Mayo de 1988, por lo que para la fecha del evento que asocio a su exitoso tema musical, ella no había nacido aun, de hecho quizá ni siquiera fuera “un piropo” entre sus padres.


Letra: Adele/Bruno Mars/Philip Lawrence/Brosy Brown

Letra y Música: All I Ask.
Reynaldo Cruz Rijo

21 Julio 2017.-

viernes, 5 de junio de 2015

Mis Memorias LII : Una historia de Amor y Amistad.-


Si bien es cierto que hoy día las redes sociales se han convertido en el espacio por excelencia para los reencuentros con viejas amistades, la presente historia ocurrió usando un mecanismo más tradicional para este tipo de encuentros, y que a pesar de las novedades tecnológicas, aun sigue vigente; Sucedió en una funeraria.

Allí estaba yo, al igual que muchos compañeros de mis años de secundaria, acompañando en silencio a aquel amigo en ese difícil momento de su vida: Despedir a su madre…
De pronto, las puertas de la sala fúnebre se abrieron para dejar pasar a aquella otrora muy buena amiga, que no veía desde hace tantos años…
Luego del correspondiente espacio dedicado a solidarizarse y acompañar a nuestro amigo común en su pesar, se dirigió a la esquina de la sala donde nos congregamos los afines a la misma época y donde –como es costumbre para un grupo con tantos años sin contacto directo--, recordábamos anécdotas de aquel entonces y hacíamos una especie de puesta al día desde aquellos días escolares de entonces hasta la actualidad.
En cierto momento, aquella amiga de entonces se acercó a mí y entablamos una conversación algo mas íntima. Dijo recordarme con mucho aprecio y que suele citarme como el modelo de amigo ideal que cualquier persona podría desear.
Si bien sus palabras podrían sonar halagadoras, más bien me causaron extrañeza, porque en mi mente no me quedaba clara la razón por la cual nuestra amistad se fue enfriando hasta el punto de quedar como simples conocidos.  Entonces mi amiga dijo:
Sabes que entre nosotros desde siempre hubo esa confianza en el trato, esa química…
Es por esa razón que uno de tus mejores amigos del colegio pidió tu intercesión para acercarse a mí en procura de establecer una relación…
Recuerdo que desde entonces, no desperdiciabas la ocasión para ponderar ante mí las bondades de aquel amigo. Inventando pretextos para hacernos coincidir y provocar la chispa que uniera lo que entendías eran dos buenos corazones…
Tu sentido de la amistad hacia aquel amigo tuyo era tal, me confesaba ella, que nunca pudiste ver que ese brillo que decías ver en tu amigo cuando me miraba, era el mismo que tenían mis ojos cuando estábamos juntos…
Siempre me decías que merecía un gran hombre y recuerdo –Cita ella, que un día, no me contuve y te respondí: “Uno como Tu…”
Mi amiga recordaba con claridad meridiana la fecha exacta y el lugar cuando eso ocurrió. De hecho, lo citó como el momento en que nuestra relación cambió--
Ella continuó diciendo: “Entonces me tomaste de la mano y me miraste a los ojos que estaban fijos en los tuyos”  y volviste a insistir en lo feliz que sería en contar como compañero sentimental a una persona como aquel amigo…
Luego de una breve pausa, mi amiga prosiguió su relato:
--Sin retirar mis manos de entre las tuyas, continué insistiendo en mirarte a los ojos, quería estar segura de que entendieras “Mi mensaje, mi elección”…
Pero el escudo de una amistad pura hacia tu amigo, anulaba todo aquel conjuro amoroso que brotaba de mis ojos y el sudor nervioso de mis manos…


No lo viste…
No lo sentiste…
Nunca me viste con esos ojos…
A pesar que siempre dijiste que yo era una mujer atractiva, nunca te figuraste en el lugar que asumías para tu amigo…

Mi amiga concluyó su relato diciendo:
En aquel breve momento, Aunque estaba confundida por tu reacción y por no ver en tus ojos el mismo brillo que brotaba de los míos. pude ver que en tu mirada, franca y directa a mis ojos, no había simulación –simplemente no eras capaz de verme a tu lado como tu pareja —


Entonces entendí que no era necesario insistir y me alejé…

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NOTA: Debo precisar que esta narración está "inspirada" en hechos reales, pero su ambientación, forma e incluso nuestro rol en la historia puede no corresponderse con los hechos realmente acaecidos. 
La intensión aqui, es rendir tributo a aquellos dias de amistades desinteresadas y de sentimientos recien salidos del corazón --sin filtros, ni sensuras-- que suelen ser mas comunes en nuestros años mozos.
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Mis Memorias LII: Una Historia de Amor y Amistad.-

Reynaldo Cruz Rijo
11 Abril 2015